No Permitas que las Dudas te Inmovilicen

noviembre 26, 2008 por Cardoso  
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Aquí una pequeña historia para reflexionar acerca de los miedos y temores que nos paralizan ante cualquier oportunidad que pasa ante nosotros

Roberto estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. De pronto apareció una vieja y desmoronada construcción, sin ventanas ni techos. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Fue allí, tomó de la manivela y comenzo a bombear, a bombear y a bombear sin parar. Pero nada sucedia.

Desilusionado, cayó postrado hacia atras. Observó que a su lado había una botella vieja, la miró, la limpió de todo el polvo que la rodeaba y pudo leer un recado que decia:

“Usted necesita primero precargar la bomba con toda el agua que contiene esta botella. Después, tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.

Roberto desenroscó la tapa de la botella y ahí estaba el agua. La botella estaba llena de agua. De repente, el se vio en un dilema:

Si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que el quisiese. O tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella seria desperdiciada. Podría morirse de sed.

¿Qué deberia hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca? ¿O beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje que le había dejado un desconocido? ¿Debería perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones aparentemente poco confiables, escritas no se cuánto tiempo atrás?

Con grandes dudas, Roberto derramó toda el agua en la bomba, enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba empezó a rechinar y rechinar sin parar… Nada Pasaba. La bomba continuaba con sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia, agua fresca, cristalina.

De inmediato, lleno la botella y bebio ansiosamente, la lleno una y otra vez. Finalmente, para el próximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó el breve mensaje y aumento la frase:

“Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua antes de obtenerla nuevamente!”

 

Cuántas veces tememos y en vez de entregarnos y confiar, nos frenamos a nosotros mismos quedándonos inmóviles delante del camino porque las dudas y nuestra inseguridad nos paralizan.

Cuántas veces tomamos solo un poquito de la vida. Casi insuficiente, cuando si vencieramos nuestros miedos y temores tendríamos a nuestro alcance toda la fuente para tomar todo lo que deseasemos.

Cuántas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues este demandara de una inversión de tiempo, dinero, preparacion y conocimiento.

 

Historia leída en un boletín de José Vinante

 

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